Clínica Visión Bilbao
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01 · Cirugía de cataratas
Una catarata aparece cuando el cristalino, la lente natural que tenemos dentro del ojo, pierde transparencia. Lo habitual es que se produzca con la edad, aunque también puede aparecer antes por otros motivos.
Puedes notar visión borrosa, deslumbramiento, dificultad para conducir de noche, pérdida de intensidad de los colores o necesidad de cambiar las gafas con frecuencia.
La decisión no depende únicamente de lo avanzada que esté la catarata. Lo importante es cuánto está afectando a tu visión y a tu vida diaria.
Si empiezas a tener dificultades para leer, conducir, trabajar, ver la televisión o realizar tus actividades habituales, puede ser un buen momento para valorar la cirugía.
La cirugía consiste en retirar el cristalino que se ha vuelto opaco y sustituirlo por una lente intraocular.
Es una intervención habitualmente rápida, realizada con anestesia local y sin necesidad de permanecer ingresado. En la mayoría de los casos, puedes volver a casa poco después de la operación.
Lo habitual es que no. Se utilizan gotas anestésicas y, si es necesario, medicación para que esté relajado durante la intervención.
Después puedes notar sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, ligera molestia o sensibilidad a la luz durante los primeros días.
Muchas personas experimentan una mejoría importante de la visión desde los primeros días. Sin embargo, la recuperación completa es progresiva y depende de cada ojo y de las características de la intervención.
Durante las primeras semanas la visión puede fluctuar ligeramente.
Depende principalmente del tipo de lente intraocular que se elija.
Con una lente monofocal se consigue una excelente visión a una distancia determinada, pero normalmente seguirás necesitando gafas para otras distancias. Las lentes EDOF y trifocales buscan reducir la dependencia de las gafas para varias distancias.
Por eso, la elección de la lente debe hacerse de forma personalizada.
De forma sencilla, podemos dividirlas en: monofocales, que ofrecen una excelente visión a una distancia, normalmente de lejos; EDOF, que amplían el rango de visión y pueden facilitar la visión intermedia y algunas tareas de cerca; trifocales, diseñadas para proporcionar visión de lejos, intermedia y cercana; y tóricas, que corrigen además el astigmatismo.
No existe una lente que sea la mejor para todo el mundo. La elección depende de tu graduación, astigmatismo, necesidades visuales, características del ojo y expectativas.
Es una lente intraocular diseñada para corregir el astigmatismo.
Si tienes un astigmatismo significativo, una lente tórica puede ser una opción interesante durante la cirugía de cataratas para mejorar la calidad de la visión sin gafas.
Las dos buscan reducir la dependencia de las gafas, pero lo hacen de manera diferente. Las lentes EDOF están especialmente pensadas para ofrecer una buena visión de lejos y una buena visión intermedia, con cierta capacidad para cerca. Las trifocales buscan proporcionar una visión más completa de lejos, a distancia intermedia y de cerca.
La elección depende mucho de tus necesidades. Por ejemplo, no es lo mismo una persona que quiere conducir y trabajar con ordenador que otra que quiere leer durante largos periodos sin gafas.
Algunas personas pueden notar halos alrededor de las luces, especialmente por la noche, durante el periodo de adaptación.
La mayoría de los pacientes se adapta progresivamente, pero es importante conocer esta posibilidad antes de decidirse por una lente multifocal.
En muchos casos existen versiones tóricas de estas lentes que permiten corregir simultáneamente el astigmatismo.
Antes de decidir la lente se realizan mediciones específicas para determinar si es adecuada para tu ojo.
En determinadas circunstancias sí, aunque lo ideal es elegir correctamente la lente antes de la cirugía.
Por eso la valoración previa es especialmente importante cuando se plantea una lente avanzada, como una EDOF o una trifocal.
Depende de tu trabajo y de cómo evolucione el ojo. Para trabajos de oficina muchas personas pueden reincorporarse relativamente pronto. Si tu trabajo requiere esfuerzo físico, ambientes con polvo o agua o una actividad visual especialmente exigente, puede ser necesario esperar algo más.
Debes esperar a tener una visión suficiente y a que tu oftalmólogo confirme que puedes hacerlo con seguridad. No existe un único plazo válido para todos los pacientes.
Durante los primeros días debes evitar frotarte el ojo y seguir correctamente el tratamiento con gotas.
También se recomienda tener precaución con el agua, el polvo y los esfuerzos físicos intensos durante el periodo indicado por tu oftalmólogo.
La catarata como tal no vuelve a aparecer porque el cristalino que se ha opacificado se ha sustituido por una lente artificial.
Sin embargo, con el tiempo puede aparecer una opacificación de la cápsula que rodea la lente. Es lo que popularmente se conoce como "segunda catarata". Se puede solucionar habitualmente con un sencillo tratamiento con láser.
¿Tienes dudas sobre tu caso o quieres valorar la cirugía de cataratas en Bilbao?
02 · Revisiones y diagnóstico
Depende de tu edad, tus antecedentes y factores de riesgo.
Una persona joven sin problemas oculares puede necesitar controles más espaciados, mientras que determinadas enfermedades, antecedentes familiares o el uso de ciertos tratamientos pueden requerir revisiones más frecuentes.
Sí, especialmente a partir de determinadas edades.
Algunas enfermedades oculares pueden avanzar durante mucho tiempo sin producir síntomas importantes. Una revisión permite detectar problemas antes de que afecten de forma significativa a la visión.
Además de los problemas de graduación, una revisión puede ayudar a detectar cataratas, glaucoma, enfermedades de retina, problemas de córnea y otras alteraciones oculares.
En algunos casos también pueden encontrarse signos relacionados con enfermedades generales como la diabetes o la hipertensión.
Dependiendo del caso pueden realizarse pruebas de visión, medición de la graduación, presión ocular, exploración del fondo de ojo, OCT, retinografía, biometría u otras pruebas específicas. No todos los pacientes necesitan todas las pruebas.
La OCT es una prueba de imagen que permite obtener imágenes muy detalladas de las distintas capas de la retina y del nervio óptico.
Es indolora, rápida y no requiere contacto directo con el ojo.
Porque una presión ocular elevada puede aumentar el riesgo de desarrollar glaucoma.
Sin embargo, tener una presión ocular normal no descarta completamente un glaucoma. Por eso es importante valorar también el nervio óptico y otros parámetros.
Sí. Es importante informar al oftalmólogo de que utilizas lentes de contacto, ya que en determinadas exploraciones puede ser necesario retirarlas previamente.
Debes consultar con rapidez si aparece una pérdida repentina de visión, muchos cuerpos flotantes nuevos, destellos luminosos, una sombra o cortina en el campo visual, dolor ocular intenso o una alteración visual brusca.
¿Te toca revisión o no recuerdas cuándo fue la última?
03 · Retina médica y quirúrgica
La retina es la capa sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo. Es la encargada de captar las imágenes y transmitir la información visual al cerebro.
Muchas enfermedades de la retina pueden afectar seriamente a la visión, por lo que es importante diagnosticarlas y tratarlas a tiempo.
Entre otras: degeneración macular asociada a la edad (DMAE), retinopatía diabética, edema macular, oclusiones venosas de la retina, enfermedades de la mácula, alteraciones del vítreo, desprendimiento de retina, membranas epirretinianas, agujero macular y enfermedades relacionadas con la paquicoroides.
La degeneración macular asociada a la edad afecta principalmente a la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión de detalle.
Puede dificultar actividades como leer, reconocer caras o conducir. Existen diferentes formas de DMAE y el tratamiento depende de cuál presente cada paciente.
Sí, aunque depende del tipo de DMAE. En determinadas formas, especialmente cuando existe crecimiento de vasos sanguíneos anómalos, se utilizan tratamientos intraoculares que pueden controlar la enfermedad y proteger la visión.
El diagnóstico y seguimiento mediante OCT es fundamental.
Es una alteración de la retina relacionada con la diabetes. La diabetes puede dañar progresivamente los pequeños vasos sanguíneos de la retina y producir hemorragias, edema y otras alteraciones.
Por eso las personas con diabetes necesitan controles oftalmológicos periódicos, incluso aunque vean bien.
Sí. En fases avanzadas puede afectar de forma importante a la visión.
La buena noticia es que existen tratamientos eficaces para muchas de sus complicaciones y que un buen control de la diabetes, junto con las revisiones oftalmológicas, ayuda a reducir el riesgo.
Se produce cuando una vena de la retina se obstruye, dificultando la circulación normal de la sangre. Puede producir una pérdida de visión, a veces repentina, y edema en la zona central de la retina.
Sí. Dependiendo de cada caso pueden utilizarse tratamientos intraoculares para reducir el edema y proteger la visión.
También es importante valorar factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes y otros problemas vasculares.
La paquicoroides es un conjunto de enfermedades relacionadas con alteraciones de la coroides, una capa situada debajo de la retina. Puede estar relacionada con problemas como la coriorretinopatía serosa central y otras alteraciones maculares.
El diagnóstico requiere una valoración especializada y pruebas de imagen, especialmente OCT.
Es una situación en la que la retina se separa de su posición normal. Puede comenzar con síntomas como destellos, aparición repentina de muchas manchas o "moscas volantes" o una sombra en el campo visual.
Es una urgencia oftalmológica que requiere valoración rápida.
Es una cirugía en la que se retira el vítreo, el gel transparente que ocupa el interior del ojo. Se utiliza para tratar diferentes enfermedades de la retina y del vítreo, como desprendimientos de retina, hemorragias, agujeros maculares o membranas epirretinianas.
Es una fina capa de tejido que puede crecer sobre la superficie de la retina y deformarla. Puede producir visión borrosa o distorsionada, haciendo que las líneas rectas parezcan torcidas.
Cuando afecta de forma importante a la visión puede ser necesario valorar una cirugía.
Es una pequeña abertura que aparece en el centro de la retina, en la zona responsable de la visión de detalle. Puede provocar pérdida de visión central y distorsión. En determinados casos se trata mediante cirugía vitreorretiniana.
¿Notas distorsión, manchas o pérdida de visión central? No lo dejes pasar.
04 · Nervio óptico y presión ocular
El glaucoma es una enfermedad que puede dañar progresivamente el nervio óptico, que es el encargado de transmitir la información visual desde el ojo hasta el cerebro.
Sin tratamiento, puede producir una pérdida permanente del campo visual.
En muchos casos, especialmente al principio, no produce síntomas.
Por eso las revisiones son tan importantes. Cuando el paciente nota claramente la pérdida de visión, la enfermedad puede estar ya avanzada.
No necesariamente. Una presión ocular elevada aumenta el riesgo, pero el diagnóstico de glaucoma requiere valorar el conjunto de datos: nervio óptico, campo visual, presión ocular y otras características del ojo.
Actualmente no podemos recuperar el nervio óptico que ya ha sido dañado por el glaucoma.
Sin embargo, existen tratamientos muy eficaces para frenar o ralentizar la progresión de la enfermedad y conservar la visión.
Dependiendo del tipo y de la situación del paciente se pueden utilizar colirios, tratamientos con láser, cirugía o cirugía mínimamente invasiva en determinados casos.
El objetivo es mantener la presión ocular en un nivel seguro para ese paciente.
Si tu tratamiento incluye colirios, es muy importante utilizarlos exactamente como se te haya indicado.
No debes suspenderlos por tu cuenta aunque te encuentres bien, ya que el glaucoma puede avanzar sin producir síntomas.
Tener familiares con glaucoma puede aumentar el riesgo. Si existen antecedentes familiares, es especialmente recomendable realizar revisiones periódicas.
Un glaucoma avanzado y sin tratamiento puede producir una pérdida visual muy importante.
La detección precoz y un seguimiento adecuado permiten reducir considerablemente este riesgo en muchos pacientes.
El glaucoma no da señales al principio. Si tienes antecedentes familiares, es buen momento para revisarte.
05 · Visión en la infancia
No es necesario esperar a que el niño diga que ve mal.
Se recomienda valorar la visión especialmente si existen antecedentes familiares de problemas oculares, si el niño desvía un ojo, se acerca mucho a las cosas, se tropieza con frecuencia, tiene dolores de cabeza, cierra un ojo para mirar o presenta dificultades en el colegio.
Existen pruebas adaptadas a cada edad. El oftalmólogo puede valorar la visión utilizando dibujos, símbolos, juegos y otras técnicas adecuadas para niños pequeños.
Es una alteración en la que los dos ojos no están correctamente alineados. Un ojo puede desviarse hacia dentro, hacia fuera, hacia arriba o hacia abajo.
Sí. No es únicamente un problema estético.
El cerebro necesita recibir información adecuada de ambos ojos durante el desarrollo visual. Un estrabismo puede favorecer que uno de los ojos desarrolle peor visión.
La ambliopía, conocida popularmente como "ojo vago", ocurre cuando un ojo no desarrolla una visión normal durante la infancia.
Es importante detectarla y tratarla cuanto antes, porque existe un periodo de desarrollo visual en el que el tratamiento es especialmente eficaz.
El tratamiento depende de la causa. Puede incluir gafas y, en algunos casos, el uso de un parche sobre el ojo que ve mejor durante un determinado número de horas al día.
Lo importante es tratar la causa y hacerlo cuanto antes.
No. Las gafas no hacen que el ojo se vuelva "vago" ni empeoran la visión. Al contrario, cuando un niño necesita gafas, llevarlas correctamente es fundamental para que su sistema visual se desarrolle de forma adecuada.
En determinados casos sí. La edad no es el único factor que importa. Hay que valorar la madurez del niño y su capacidad para utilizarlas y mantener una correcta higiene.
Son diferentes estrategias destinadas a intentar ralentizar la progresión de la miopía durante la infancia y adolescencia. El tratamiento se individualiza según la edad, la graduación, la velocidad de progresión y otros factores.
En muchos casos podemos conseguir ralentizar su progresión. Existen diferentes opciones, entre ellas determinadas lentes de contacto, gafas específicas y tratamientos farmacológicos en concentraciones bajas. La elección depende de cada niño.
Pasar tiempo al aire libre se relaciona con un menor riesgo de desarrollar miopía y forma parte de las recomendaciones generales para cuidar la salud visual infantil.
Además, conviene establecer buenos hábitos cuando el niño utiliza pantallas o realiza actividades de cerca.
El uso de pantallas puede producir cansancio ocular, sequedad y molestias, especialmente cuando se utilizan durante mucho tiempo seguido.
Conviene hacer descansos frecuentes, mantener una distancia adecuada y favorecer el tiempo al aire libre.
La cirugía puede recomendarse cuando el estrabismo no se puede corregir suficientemente con otros tratamientos o cuando persiste una desviación que afecta a la alineación de los ojos.
La decisión se toma después de estudiar cuidadosamente el tipo de estrabismo y su evolución.
Es una cirugía que se realiza de forma habitual en oftalmología y que, en manos de un especialista con experiencia, tiene un buen perfil de seguridad.
El objetivo es mejorar la alineación de los ojos y, cuando es posible, favorecer una mejor función visual conjunta.
No. También puede realizarse en adultos. De hecho, muchos pacientes adultos con estrabismo pueden beneficiarse de una cirugía incluso aunque no se haya tratado durante la infancia.
¿Te preocupa cómo ve tu hijo o hija? Cuanto antes se valore, mejor.
06 · Párpados y pestañas
Entre otros: párpados caídos, exceso de piel en los párpados, bolsas, párpados que se meten hacia dentro o que se giran hacia fuera, alteraciones de las pestañas, lesiones y tumores palpebrales, y problemas que afectan a la protección del ojo.
Es una cirugía destinada a eliminar o corregir el exceso de piel y, en determinados casos, las bolsas de los párpados.
Puede realizarse por motivos funcionales, estéticos o por una combinación de ambos.
La blefaroplastia superior actúa principalmente sobre el párpado superior, mientras que la inferior se centra en la zona de las bolsas y el exceso de piel del párpado inferior. No todos los pacientes necesitan las dos.
Sí. Cuando el párpado superior cae lo suficiente puede limitar el campo visual superior.
En estos casos la cirugía puede tener un componente funcional además del estético.
¿Los párpados te pesan o te limitan la visión superior?
07 · Superficie ocular
El ojo seco es una alteración en la que el ojo no produce suficiente lágrima o la lágrima no tiene la calidad adecuada, de modo que la superficie ocular no queda bien protegida y humedecida.
Puedes notar escozor, sensación de arenilla, enrojecimiento, molestias con el ordenador o las pantallas, o visión que se vuelve borrosa de forma intermitente y mejora al parpadear.
Sí. Dependiendo de la causa y de la gravedad puede tratarse con lágrimas artificiales, medidas de higiene palpebral, tratamientos antiinflamatorios u otras opciones más específicas.
Es importante identificar la causa, ya que el ojo seco puede estar relacionado con la edad, el uso de pantallas, determinados tratamientos o alteraciones de los párpados.
Es una inflamación crónica del borde de los párpados, habitualmente relacionada con las glándulas que producen parte de la lágrima.
Puede producir picor, enrojecimiento del borde palpebral, costras en las pestañas al despertar y molestias que empeoran a lo largo del día.
La blefaritis es una condición crónica que en muchos casos podemos controlar bien, aunque no siempre desaparece por completo.
El tratamiento se basa principalmente en una higiene palpebral adecuada y constante, junto con el tratamiento específico que el oftalmólogo considere necesario en cada caso.
Es una inflamación de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados.
Puede tener origen infeccioso, vírico o alérgico, y cada tipo requiere un enfoque diferente.
Las conjuntivitis de origen vírico o bacteriano pueden ser contagiosas, mientras que las de origen alérgico no lo son.
Ante un ojo rojo con legañas, lagrimeo importante o molestias que no mejoran, es recomendable una valoración oftalmológica para identificar la causa y el tratamiento adecuado.
Un ojo rojo leve y sin otros síntomas suele ser banal, pero debes consultar si se acompaña de dolor importante, disminución de la visión, sensibilidad intensa a la luz o si no mejora en pocos días.
¿Molestias, picor o enrojecimiento que no terminan de irse? Se valora en una consulta.
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